MEMORIAS DE PERSECUCIÓN
Durante el siglo XX, el lobo fue objeto de una intensa persecución, habiendo matado, muy probablemente, a miles de lobos en todo el país. Se utilizaron diferentes medios, como el uso de veneno, la recogida de camillas o los disparos, facilitados por el uso generalizado de armas de fuego en las comunidades rurales. La muerte por disparos podía resultar de encuentros fortuitos, durante la actividad cinegética o agropastoral o, principalmente, durante las montas o incursiones destinadas a cazar al lobo y que eran ampliamente publicitadas y podían reunir a cientos de personas, entre exploradores y cazadores.
La matanza de un lobo era motivo de gran satisfacción popular y confería prestigio, sirviendo además para desahogar los miedos y el odio dirigidos hacia el depredador. El lobo sacrificado a menudo se exhibía públicamente, en el pueblo o en las plazas y ferias de la ciudad más cercana, para recoger ofrendas monetarias o de comida, atrayendo la curiosidad de la gente.

La situación cambió a fines de la década de 1980, con la protección legal del lobo, pero algunos de estos momentos quedaron registrados en fotografía o video, algo inusual para la época, y en ocasiones recogidos en la prensa local. Estos registros, además de revelar una época en la que hubo una fuerte persecución del lobo, constituyen un importante acervo etnográfico e histórico y un testimonio de la compleja relación entre el ser humano y este depredador.
En el siguiente mapa presentamos algunos documentos recopilados por el equipo de Plataforma que atestiguan la intensa persecución del lobo que tuvo lugar en todo el territorio portugués, desde las montañas de Minho hasta el Algarve.
Fotos