DIETA

El lobo es un carnívoro generalista, con una dieta basada en la depredación de diversas presas, en su mayoría mamíferos medianos y grandes. También se alimenta de cadáveres y restos orgánicos dejados en vertederos o vertederos. Esta característica aporta una gran ventaja a la especie ya que le otorga mayor resiliencia y capacidad de adaptación ante cualquier cambio que afecte la disponibilidad y abundancia de presas en su territorio. En Portugal, el lobo adapta su dieta a la diversidad, abundancia y accesibilidad de sus presas. En el caso de las presas domésticas, la accesibilidad depende del grado de protección que les confiera el ser humano, como la vigilancia por parte de un pastor, el encierro nocturno o la presencia de perros protectores del ganado. Estudios realizados desde la década de 1980 demuestran amplias variaciones en la dieta del lobo a nivel espacial, no solo entre los distintos núcleos de población, sino también entre manadas adyacentes. Esta variación también se verifica a nivel temporal, con diferencias en la dieta de las manadas en las últimas décadas, como se puede observar en los siguientes gráficos. En general, el lobo se alimenta principalmente de especies ganaderas en régimen extensivo o campero, como caprinos, ovinos, bovinos y equinos, estos dos últimos con mayor expresión en la región noroeste del país (Alto Minho). En la región sur del río Duero, el lobo también se alimenta de los cadáveres de animales domésticos criados en régimen intensivo, como bovinos, equinos, aves de corral, conejos y cerdos, que son depositados en vertederos o vertederos. Por otro lado, el noroeste de Portugal es la única región, en la zona de distribución del lobo, donde el consumo de ungulados salvajes, como el jabalí, el corzo y el ciervo, es más expresivo y ha ido aumentando significativamente en los últimos años. 
Lobos devorando el cadáver de un burro – CRLI (Mafra). Foto: Francisco Álvares
Otros alimentos ocasionales y menos expresivos son los conejos salvajes, las liebres, los ratones y los pájaros. Cabe destacar el consumo regular de carnívoros, como zorros, tejones, gatos y, principalmente, perros domésticos, que pueden llegar a más de 10% en la dieta en algunas regiones. Este tipo de depredación por parte del lobo destaca su importancia en el control de poblaciones de carnívoros generalistas de tamaño medio y, en particular, de perros y gatos callejeros o salvajes. Variación de la dieta del lobo a nivel regional, entre núcleos de población. Fuente: Álvares et al. (2015) Variación de la dieta del lobo a nivel local, entre manadas adyacentes. Fuente: Álvares et al. (2015)
Variación de la dieta del lobo a lo largo del tiempo durante las últimas décadas. Fuente: Álvares et al. (2015)
Fuentes:
Álvares et al. (2015) Situación de referencia para el Plan de Acción para la Conservación del Lobo Ibérico en Portugal. ICNF/CIBIO-INBIO/CE3C/UA.
Torres et al. (2015) ¿Comer o no comer? La dieta del lobo ibérico amenazado (canis lupus signatus) en un paisaje dominado por humanos en el centro de Portugal. PLoS uno, 10(6), e0129379.
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